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sábado, 17 de octubre de 2009

BLOG CESMED: CAMBIO DE ADMINISTRADOR

A dos años de creado este blog, que espero haya cumplido sus objetivos -difundir conocimientos sobre Medicina , proporcionar información sobre CESMED,conocer personas que como nosotros piensan que la medicina no solo te brinda conocimiento sino te realiza te permite ver el sufrimiento de las personas y es Dios quien te permite ayudar-.

Llego el momento de que otro miembro de CESMED tome a su cargo la dirección de este blog, estoy segura que el cambio será productivo.

A ustedes los estudiantes de Medicina de diferentes paises que confiaron en la información difundida, que visitaron nuestro blog, a los que enviaron sugerencias, aportes, les estaré por siempre agradecida por que si el blog a logrado mejorar es gracias a ustedes.

No puedo negar que se siente una gran nostalgia al dejar este blog que me permitio conocer a muchos de ustedes, compartir experiencias, ideales, objetivos, pero a la vez me siento feliz porq se que todo cambio es bueno, que nos permite crecer, tambien empezar nuevos proyectos.

Sin más que agregar , solo darle la bienvenida a la nueva administradora :judith_2588@hotmail.com y desde luego todo mi respaldo y apoyo.

Atte.BETSY CARPIO MENAUTT email: Betsycm19@hotmail.com


Para concluir el último link como administradora:

PARÁLISIS DE BELL

http://www.mediafire.com/file/emy1dqw3wwz/PARÁLISIS DE BELL.pdf

"Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar."
Elliot Gould

"Cuando se sabe una cosa, sostener que se sabe, y cuando no se sabe, admitir que no se sabe; éste es el verdadero conocimiento."
Confucio

domingo, 11 de octubre de 2009

Los niños aprenden lo que ven en los adultos.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Gabriel Chavalier
Educar a un niño es esencialmente enseñarle a prescindir de nosotros. Berge

viernes, 9 de octubre de 2009

NIÑOS CON CANCER...ESPERANZA



NO TE PEDIMOS MÁS DE LO QUE PUEDAS DAR...

"Para mi la ESPERANZA es sentirque para morir es necesario vivir.
Y para vivir es necesario sentirque estás viva.
Para sentirte viva necesitas soñar, y para soñar hace falta volar,con alas de seda.
Para llegar muy alto tan alto que allí arriba no lleguen los problemas.
Donde no exista la tristeza,ni la muerte,ni los miedos,donde la ILUSIÓN sea suficiente para acabar con todos ellos.
Donde respiren mis alas porque vea escrito,SIN MIEDO A NADA"

CANCER: SE ACABÓ LA LECCIÓN?

http://www.youtube.com/watch?v=yJjN9ivIkf8

Randy Pausch dio su "última lección" ("The Last Lecture") ante 400 estudiantes y compañeros de la Universidad Carnegie Mellon (UCM). Para quien no le conozca Pausch era científico y profesor de informática en la UCM y co-autor, junto a Jeff Zaslow, reportero de "The Wall Street Journal" del libro "The last lecture", obra basada en una espectacular charla que tuvo que dar a sus alumnos como tradición, al tiempo que anunciaba que padecía cáncer terminal. Dicha obra ha llegado a convertirse en un best-seller internacional traducido a 32 idiomas y que ha alcanzado la cifra de más de cinco millones de ventas, llegando a ser una de las 100 personas más influyentes según la revista "Time" de este año.


Su forma de ver la vida y afrontar los muros que se interponía entre él y sus sueños han marcado a muchas personas en todo el mundo. Su positivismo y buen humor hicieron de él una persona carismática que ha sido capaz de hacerme cambiar la visión que tenía sobre determinadas cosas. Lamentablemente falleció a causa de su enfermedad a la edad de 47 años en su casa de Chesapeake, Virginia. Todo lo que diga es poco, simplemente dejaré su aparición en el programa de Oprah Winfrey.


"La experiencia es lo que se obtiene cuando no encuentras lo que quieres", Randy Pausch


domingo, 18 de enero de 2009

Una beba nació dos días después de la muerte de su madre

14 ENE 09 Inglaterra / Tras una hemorragia cerebral



LONDRES. Una mujer británica dio a luz a una beba prematura, pero saludable, dos días después de que los médicos declararan la muerte cerebral materna.
Los médicos del hospital John Radcliffe, de Oxford, Inglaterra, trajeron al mundo a la beba de 25 semanas de gestación y 972 gramos de peso el viernes pasado, por medio de una cesárea.
Su madre, Jayne Soliman, una ex estrella del patinaje sobre hielo de 41 años y trayectoria internacional, no se recuperó luego de desplomarse en su casa tras padecer una hemorragia cerebral.
Los médicos mantuvieron su corazón latiendo durante 48 horas, después de que se declarara su muerte cerebral, con el fin de traer al mundo a la niña alojada en su vientre. Para ello, se le administraron a la mujer dos amplias dosis de esteroides para ayudar al desarrollo de los pulmones de la bebe.
Después del nacimiento, se desactivaron los aparatos que mantenían con vida a la madre. El padre de la criatura, de origen egipcio, llamó a la niña Aya, que en árabe significa "milagro".
"Ser madre era uno de los deseos de Jayne. Hubiera sido una gran mamá -dijo el padre de la bebe Mahmoud Soliman, de 29 años, al diario Daily Mail- . En el lapso de 48 horas experimenté alegría por el nacimiento de mi hija y tuve que soportar la angustia de perder a mi maravillosa mujer."
Casos excepcionales
Jayne Soliman fue campeona británica de patinaje libre en 1989 y número siete en la clasificación mundial. Centenares de personas fueron a su funeral el sábado pasado en la mezquita de Reading.
El miércoles, en su casa, había experimentado un fuerte dolor de cabeza, y después se descubriría que tenía un tumor agresivo en el cerebro. Trasladada en helicóptero al hospital, el 7 de enero fue declarada muerta, pero los médicos decidieron intentar salvar la vida de la niña.
Aunque su actividad cerebral era nula, los médicos consiguieron que el corazón de Jayne Soliman siguiera bombeando y recurrieron a la respiración asistida hasta que la pequeña Aya Jayne nació por cesárea prematuramente.
La pequeña fue colocada brevemente en el hombro de la madre, antes de que su padre pudiera tomarla en brazos, porque uno de sus grandes deseos era ser madre, relató Mahmoud Soliman, de 29 años. La pequeña sigue ahora en una incubadora.
Aunque se trata de casos excepcionales, ésta no es la primera vez que un bebe se mantiene con vida en el vientre de una madre muerta. En 1999, nació en el hospital de Cabueñes de Gijón, en el norte de España, un niño en la víspera de Año Nuevo cuya madre estaba clínicamente muerte desde mediados de noviembre.
La muerte cerebral, como la que sufrió Jayne Soliman, se diagnostica a partir de una serie de encefalogramas en los cuales se obtiene un registro plano. "Eso significa que no hay actividad en la corteza cerebral, que hay una muerte de toda actividad cognitiva y psicológica", explicó a LA NACION el doctor Fernando Taragano, investigador principal de neuropsiquiatría del Instituto Universitario Cemic.
En casos como éste, en los que es necesario mantener con vida a la paciente para posibilitar el nacimiento del bebe en gestación, se emplea asistencia respiratoria mecánica, junto con la administración de sustancias vasoactivas que permiten mantener activa la actividad vascular y cardíaca.
"Para que se pueda intentar hacer nacer al bebe en un caso como éste es necesario que madre e hijo reúnan una serie de características -comentó el doctor Gustavo Leguizamón, jefe de la Unidad de Embarazo de Alto Riesgo de Cemic-. El bebe debe tener al menos 24 semanas de gestación y no debe haber evidencias de daño fetal severo."
Por otro lado, agregó Leguizamón, "es necesario que sea posible mantener los parámetros respiratorios y hemodinámicos de la madre, ya que el bebe tiene que mantenerse bien oxigenado en el útero hasta cuando se lo haga nacer, y para ello es imprescindible que la sangre materna esté bien oxigenada y haya una buena presión arterial".

"La decisión ha sido muy humana, seguramente muy difícil de tomar, pero cualquier madre aceptaría que, si le pasa algo como esto, salven a su hijo por nacer", concluyó Taragano.

domingo, 11 de enero de 2009

LA SALUD DE LOS ENFERMOS: EXÁMENES, JUICIO CLÍNICO,COMPLEJO DIAGNÓSTICO DE SALUD.


Gabriel tiene 32 años, trabaja como empleado administrativo y es fanático de las artes marciales y de Café Tacuba. Nada en su historia médica resulta relevante, y carece de antecedentes familiares significativos. Es delgado, atlético, fuma menos de cinco cigarrillos diarios y no bebe alcohol. Hace un mes, regresó agotado de su sesión de Tae Kwon-Do y se acostó a dormir. Pocas horas más tarde, lo despertó un dolor en el dorso y en la zona retroesternal que se incrementaba con los movimientos respiratorios y los cambios de posición en la cama. Pensó. Rememoró todas las versiones cinematográficas del infarto de miocardio, los relatos de la oficina, los fantasmas de la muerte súbita. Estaba solo. El dolor lo obligaba a respirar de modo superficial y entrecortado. Tuvo miedo. Llamó al servicio de ambulancias de emergencias. Treinta minutos más tarde, un joven médico lo examinaba y le realizaba un electrocardiograma. Lo tranquilizó explicándole que todo indicaba que su dolor obedecía a alguna distensión muscular producto del deporte. Le indicó analgésicos y le recomendó que visitara a un cardiólogo, sólo para que pueda reanudar su práctica deportiva de un modo prudente. El dolor desapareció en pocos minutos y durmió como si nada hubiese ocurrido.
Durante los días siguientes quiso olvidar el episodio, pero la recomendación del médico resonaba en su cabeza. Finalmente se decidió y solicitó un turno con el cardiólogo. Fue interrogado y examinado, otra vez, y se registró un nuevo ECG. El especialista coincidió en que la causa más probable del dolor era un cuadro muscular pero, dado que practicaba un deporte de alto impacto, le recomendó realizar un estudio de perfusión miocárdica con radioisótopos, en reposo y durante el esfuerzo. Gabriel intentaba sacarse la preocupación de encima, lo más rápido posible, por lo que se realizó la prueba pocos días más tarde, y regresó al cardiólogo.
El médico registró el estudio, volvió a preguntarle sobre el episodio de dolor, recapituló sus antecedentes, lo examinó nuevamente. Gabriel comenzaba a inquietarse por la actitud preocupada del cardiólogo.

- Gabriel, tu estudio muestra una zona cardíaca que no recibe suficiente flujo sanguíneo durante el esfuerzo, pero que se recupera en reposo. Es un área mínima en la región inferior de tu corazón. Pero considero que deberías abandonar tu práctica deportiva y realizarte un cateterismo cardíaco, para observar con mayor profundidad tus arterias coronarias y, eventualmente, realizar una angioplastia para desobstruir la arteria comprometida. Por otro lado, te voy a indicar que tomes diariamente aspirina, beta bloqueantes y un medicamento para controlar las grasas en la sangre.

- ¿Es grave doctor?. ¿Estoy tan enfermo?

- Bueno, aunque se te ve muy bien, el estudio indica que algo no funciona en tus arterias Coronarias, y tenemos que tomar todas las precauciones del caso.

Gabriel abandonó las artes marciales, se encerró en sí mismo y perdió el interés por la comunicación con sus seres más próximos. Perdió su deseo sexual junto con casi todos los otros deseos. Comenzó a registrar, con una minuciosidad obsesiva, cada mínima señal que provenía de su cuerpo. Desarrolló un sistema de monitoreo de sus funciones vitales, propio de un astronauta en el espacio. Presión arterial dos veces al día, frecuencia cardíaca antes y después de cada comida, se pesaba cada noche luego del baño y, más tarde, toda aquella aritmética inútil ingresaba a una planilla que a su vez convertía en bonitas curvas. Llamó regularmente a Emergencias varias veces a la semana cuando la noche encendía sus fantasmas. Al cabo de pocos días, se sintió verdaderamente enfermo. Disminuido, privado de sus sueños fundamentales, y carente de expectativas. Sus días se organizaban alrededor de los horarios en que debía tomar los medicamentos.

¿Cuál es el problema en este caso?.

“Los médicos son hombres que prescriben medicamentos que conocen poco, para curar enfermedades que conocen aún menos, a seres humanos que no conocen para nada”
Voltaire

Es curioso el modo en que los médicos hemos desarrollado una confianza ciega en los exámenes complementarios, al mismo tiempo que una desconfianza radical en nuestro propio juicio clínico.
Desplazado el criterio médico por la supuesta “objetividad” de la imagen, ya nadie duda de lo que allí se muestra mientras ignora lo que ellas significan en un contexto determinado.

Dos datos que provienen de las evidencias científicas más descarnadas:

1. La posibilidad bayesiana pre-test que Gabriel tenía de padecer una coronariopatía era bajísima. Entonces: ¿para qué solicitar un estudio?

2. La posibilidad de que las imágenes correspondan a falsos positivos es, considerablemente, alta.
Entonces, ¿qué valor asignarles?

Es posible comprender la actitud del médico que solicita una prueba incluso cuando las
posibilidades de enfermedad resultan despreciables, ya sea por el cuadro clínico como por los antecedentes y la circunstancia biográfica de un paciente. Para ello, sólo hay que apelar a alguno de los siguientes argumentos:

1. Desconfianza hacia su propio criterio clínico.
2. Automatización de los procedimientos y las conductas médicas.
3. Temor a los reclamos judiciales desmesurados que acosan al médico.


¿Qué hacer entonces con los resultados de un estudio innecesario cuando contradicen las predicciones más sensatas?. ¿Cómo actuar cuando un hallazgo se opone a lo que se esperaba que confirme?. ¿Qué hacer con una respuesta a una pregunta que nunca nos formulamos?.
Tal vez, la misma inercia que motivó la solicitud del examen ni siquiera se plantee estos interrogantes. Así, sin dudas de ninguna clase, un estudio contradictorio se intenta resolver con más estudios. En una espiral ascendente, el furor curandi no reconoce pausas para la reflexión ni espacio para la recapitulación y la búsqueda del sentido. La maquinaria sólo se mueve hacia delante, borrando las huellas de su propio origen. Ahora ya no tenemos un paciente con un síntoma sino un estudio con un signo. Ahora, el estudio es el verdadero "paciente" en un perverso sistema de equivalencias y sustituciones.

Gabriel hizo una segunda consulta en busca de otras opiniones. Se le realizó una nueva historia clínica y dos pruebas de esfuerzo hasta muy altas cargas de trabajo que resultaron negativas.
Desde su primer episodio jamás volvió a tener dolor. Pero, ¿quién se anima a decir que no?
¿Quién suspende un tratamiento, y se hace responsable de las consecuencias?, ¿quién actúa por fuera del atemorizante sistema de demandas y reclamos?, ¿quién asume que la salud es un diagnóstico muy difícil de realizar para quien sólo conoce los fantasmas de la enfermedad?, ¿quién se anima a proponer una pausa o una vuelta atrás en un mundo que sólo admite una frenética huída hacia delante?

Es posible que Gabriel encarne la silenciada posibilidad de la profecía autocumplida. No pocas veces, mientras intentamos descubrir una enfermedad, terminamos produciendo otra. Puestos a decidir entre la anónima potencia del dato, o la devaluada seguridad de nuestros propios juicios, ¿quién se siente capaz de dar el primer paso?

No lo sé con certeza, pero sospecho que el acatamiento automático a los resultados
instrumentales comienza a disolver el antiguo papel del médico como persona que recibe la información, la procesa, la pone en situación y la aplica, o la descarta en función de ese otro individuo que tiene delante suyo y que conoce íntimamente. Si, por el contrario, nos convertimos en meros administradores de exámenes complementarios y directores de tránsito entre un estudio y el siguiente, ¿cuál será el futuro que nos espera?

Alguien debería tener el valor de proponerle a Gabriel que abandone el tratamiento, que vuelva al gimnasio y que, esta misma noche, cuando sienta el pánico, que lo empuja hacia el teléfono para llamar a la ambulancia, mire la luna a través de su ventana, vuelva a soñar con la mujer que quiere mientras se deja atrapar por la atmósfera cool latina de Café Tacuba.

Usted, ¿qué haría?

jueves, 18 de diciembre de 2008

NO SOLO SOMOS MEDICOS

QUE SUCEDERÍA SI DOY TODO LO QUE TENGO... LO PENSASTE ALGUNA VEZ...

domingo, 21 de septiembre de 2008

COMO HABLAN LOS PACIENTES (ALGUNOS)

1 voy al cinecologo a mostrar los analis ya me hicieron la biosis
2 dotor tengo gomitos
3 Mi nene tiene broncolitis , ibuprafeno para la fiebre
4 Doctor mi hijo tiene gusanillo en la boca (candida albicans)
5 Doctor, me duele la "boca del estòmago", tomè "raticilina" y no se me pasa...
6 Tengo un quister, me subió la diabetis, le hice los analis, me falta llevar el orin
7 A la pregunta de "-Tuvo mocos?-" el paciente responde: "-Si, desde hace dos días, pero todavia no maduraron" (creo q es porque no son de color verde)
8 Ha, la culebrilla es bravisima...! se te junta la cabeza con la cola y te moris! te moris!!!
9 TRATAMIENTO PARA LAS "ALMIBAS" , VACUNA DEL "MOCOCO" , "ABSCESO DE TOS"........
10Doctor, ya me he tomado "tres frascos de ese jarabe de zorrillo" y sigue la tos (El paciente se refiere a una marca comercial de un jarabe para el resfriado y la tos llamado: SORRITONE) JEJEJEJ.
11 dotora tengo una hernia letal (hernia hiatal)
12 "dotorcito" el nene ronca!!, no me lo quiere derivar al "ORNITORRINCO"???......jejeje (ORL)...
13 Y le pusieron la "onda" (por sonda vesical)
........................................................................................................................................................................
OJO:Nadie imita despectivamente a los pacientes ni se ríe jactanciosamente de ellos. Se trata de la jerga en la Medicina y el modo de hablar o de expresar las dolencias que tienen los pacientes, forma parte de la consulta diaria. .Si las expresiones causan gracia no significa que nos burlemos de los pacientes. Ubiquemonos un poco...Por si no les parece la recopilación jajajaj BET

sábado, 26 de julio de 2008

¿CÓMO RECONOCER A UN ESTUDIANTE DE MEDICINA?

1. Descubres por experiencia propia que tu puntaje en los exámenes no se correlaciona con tu desempeño académico.
2. La gente te pregunta con cara de expectación si "ya has visto muertos" (no importa en qué año estés, nadie parece saber que Anatomía se hace en Primero).
3. Los amigos de tus padres te identifican como "el/la que estudia Medicina".
4. Tus abuelos utilizan tu carrera para jactarse en frente de sus conocidos.
5. Todos tus familiares y amigos acuden a ti en busca de un consejo cuando notan algún cambio en su piel (aunque sea tu primer día de clases de primer año).
6. Respondes a las invitaciones de tus amigos con un "No puedo, tengo que estudiar".
7. Tienes siempre tanto que estudiar, que no encuentras tiempo ni para ir al médico.
8. Te levantas en la mañana sin haberte acostado.
9. Sin importar lo mucho que estudies, cada vez sientes que queda más por saber.
10. Si te vas de la ciudad un fin de semana, en tu bolso llevas más libros que ropa.
11. Esperas con ansias los fines de semana, para poder estudiar lo que no alcanzaste a repasar en la semana.
12. Estás más familiarizado con los apellidos Moore, Harrison, Netter y Goic, que con los apellidos de tus compañeros de curso.
13. Comparas el precio de los libros en dos o más puestos antes de comprarlo.
14. Eres capaz de pasar horas en una venta de bodega de alguna editorial, con tal de conseguir un libro que cueste menos que el sueldo mínimo.
15. Te toma al menos un minuto responder a la sencilla pregunta: ¿Cuánto dura tu carrera?".
16. Sientes que todos tus compañeros de Colegio están estudiando carreras más fáciles que la tuya.
17. Te cuestionas con frecuencia a qué edad terminarás casándote y teniendo hijos.
18. No entiendes qué hacen con tanto tiempo en Pedagogía y Publicidad, y crees que podrías terminar cualquier Carrera (a excepción de Medicina), en menos años de los que oficialmente duran.
19. Te parece que los arquitectos y diseñadores son incapaces de organizar su tiempo.
20. Te has planteado varias veces la posibilidad de cambiarte a estudiar Comunicaciones.
21. Estás seguro/a de que el 80% de tus compañeros hombres se casarán con una enfermera, y el 80% de tus compañeras mujeres lisa y llanamente no se casarán.
22. Ya no te sorprende nada de lo que veas en un capítulo de ER (y hasta te burlas de ellos).
23. Sientes que no quedan cosas en el mundo que puedan darte asco.
24. Identificas el olor del formol a kilómetros.
25. Si te preguntan cuál es tu tamaño de guantes, sabes exactamente qué responder.
26. Has auscultado tu propio corazón con tu nuevo estetoscopio, tomado tu propio pulso, y medido tu propia presión.
27. Descubres que no puedes almorzar con tus compañeros de curso sin caer inexorablemente en temas médicos.
28. Comentas con tus compañeros la calidad de las suturas y el perfeccionamiento de la técnica quirúrgica tras ver un programa en TV donde muestran cirugías.
29. Conoces los cuatro principios de la bioética.
30. Te sientes rechazado por tus pares si tu estetoscopio no es "Littmann".
31. Te fijas en los diferentes modelos de delantales del personal de la salud, y cuando uno te gusta, le preguntas a esa persona en dónde se lo compró.
32. Entiendes el significado de siglas como HTA, EPOC, RR2T y DM.
33. No te duelen los músculos, sino que tienes mialgias y no estás con sed ni hambre, sino que con polidipsia y polifagia.
34. Las personas no están acostadas, sino en decúbito dorsal.
35. Te sientes moralmente obligado a detenerte ante cualquier accidente automovilístico.
36. Eliminaste de tu léxico el sufijo "logía" y te limitas a decir: Anato, Histo, Semio, Cardio, Embrio...
37. Tomas más café que agua durante el día.
38. Extrañas los días en que podías saber lo que pasaba con la actualidad nacional.
39. Te enteras que había empezado una guerra, justo después de que la guerra ya terminó.
40. Cada vez que llega a tus manos una caja de medicamentos, te fijas en la composición y los mgs.
41. Tratas de recordar todos los días la razón de por qué entraste a estudiar Medicina" y si no la encuentras, te consuelas pensando en que tarde o temprano vas a egresar (siempre es más tarde que temprano).

viernes, 20 de junio de 2008

Mapa de especialidades para estudiantes de Medicina

SI NO ESCOGISTE ESPECIALIDAD, TE SERÁ DE GRAN AYUDA

miércoles, 23 de enero de 2008

Análisis Clínico de una Canción: La Bilirrubina




Hoy, a raíz de escribir un extenso artículo que espero sacar no muy tarde, me ha venido el recuerdo de una entrañable y pegadiza canción de Juan Luis Guerra: La Bilirrubina

Como me imagino que no habrán estado aislados socialmente durante los últimos 17 años, parto con la idea de que todos ustedes la conocen.
Y la letra, sin repeticiones de los estribillos, para posteriormente analizarla:


Oye, me dio una fiebre el otro díapor causa de tu amor, cristianaque fui a parar a enfermeríasin yo tener seguro (d)e cama.
Y me inyectaron suero de colores, eyy me sacaron la radiografíay me diagnosticaron mal de amores, uhal ver mi corazón como latía.
Oye, y me trastearon hasta el almacon rayos equis y cirugíay es que la ciencia no funcionasólo tus besos, vida mía.
Ay negra, mira búscate un catéter, eye inyéctame tu amor como insulinay dame vitamina de cariño, ¡eh!que me ha subido la bilirrubina.
Ay…
Me sube la bilirrubina¡ay! me sube la bilirrubinacuando te miro y no me miras¡ay! cuando te miro y no me miras.
A primera vista la declaración puede resultar muy romántica. Pero, ¿y si dejásemos de un lado la metáfora y nos ciñéramos estrictamente a los datos que nos detallan? Médicamente hablando y tras descartar desde el principio en nuestro diagnóstico diferencial el mal de amores como causa de aumento de bilirrubina (somos así de pragmáticos), ¿qué es lo que verdaderamente lo ha podido causar?


Adéntrese conmigo en el frío e insensible mundo de la medicina y sus diagnósticos diferenciales y compruebe hasta qué punto la realidad se aparta de la ficción. Tanto, como para terminar destrozando el bonito y romántico mensaje de la melodía. Si es usted romántico, aún está a tiempo de no seguir leyendo y podrá seguir escuchando esta canción con los mismos inocentes ojos (o mejor dicho, oídos) que siempre. Si por el contrario quiere saber que hay de verdad tras la canción, les ofrezco la pastilla roja, y les enseñaré cómo de profunda es la madriguera del conejo.
Para empezar, el protagonista de nuestra canción, no tienen una “subida de la bilirrubina” sin más. Tiene lo que médicamente se llama una ictericia.

La ictericia consiste en una elevación de los niveles de bilirrubina que, tras cierta cantidad, termina provocando una coloración amarillenta de la piel y mucosas.
La tan mencionada bilirrubina es un compuesto procedente de la hemoglobina de los glóbulos rojos y un signo de enfermedad y que algo no marcha bien.
Nuestro Romeo tendría un color de piel muy sexy, con unos ojos especialmente bonitos, brillantes y realzados:

Ahora ya pueden entender uno de los estribillos y por qué la muchacha no miraba a Romeo:


Me sube la bilirrubina¡ay! me sube la bilirrubinacuando te miro y no me miras¡ay! cuando te miro y no me miras.
Las causas de una ictericia son muchas y muy variadas. Para organizarlas esquemáticamente se dividen en:


-Causas Prehepáticas. Significa que ha habido algo antes de llegar al hígado que ha hecho que la bilirrubina se eleve muchísimo desbordando la capacidad del hígado para eliminarla. Se debe a la destrucción masiva de glóbulos rojos, ya que tienen el precursor, la hemoglobina, que al degradarse se termina transformando en bilirrubina. Puede ser por hemorragias, transfusiones incompatibles, tóxicos, drogas, medicamentos…
-Causas Hepáticas. Como el hígado es el lugar en donde se metaboliza la bilirrubina para eliminarlo, si este órgano se trastoca, también lo hará la eliminación de la bilirrubina. Que normalmente pasaría a la bilis, desechándose junto con las heces y, en mucha menor proporción, también se eliminaría por la orina. Puede ser provocado por hepatitis agudas y crónicas de causas diversas, pero las más frecuentes son las infecciosas virales.
-Causas Post-Hepáticas. Hay algo después del hígado que provoca que la bilirrubina metabolizada que sale del hígado no pueda llegar a eliminarse. Por ejemplo, un cálculo o un tumor que bloqueen las vías biliares.


Los pocos datos que nos dan en la canción hacen difícil la elección de una causa concreta. Pero hay una serie de cosas que se deducen con la canción:
1-El protagonista es joven. Y no se menciona ningún accidente ni traumatismo. Ya podemos ir descartando casi seguro tumores, hepatitis alcohólica, hepatitis crónica, cálculos biliares, hemorragias y trastornos autoinmunes.
2-Tiene fiebre antes o durante la aparición de la bilirrubina y ésta se ha desarrollado muy rápidamente, en cuestión de días:
Oye, me dio una fiebre el otro díapor causa de tu amor, cristianaque fui a parar a enfermeríasin yo tener seguro (d)e cama.
3-Tiene fiebre y lo achaca a “causa de tu amor”. Deducimos que ocurrió algo unas semanas antes que el protagonista conoce y no detalla, pero que lo relaciona con su estado.
4-No menciona la ingestión de tóxicos, medicamentos, drogas ni transfusiones. Podríamos intentar sacarle algo durante el interrogatorio e intentar aclarar si el “suero de colores” no se debe a un estado alucinatorio consecuencia de la ingesta de LSD.
Así pues, con todos los datos recogidos anteriormente, destacamos:
-La juventud del protagonista-El curso agudo y rápido de la ictericia-La fiebre- La “causa de tu amor” de días o semanas antes de la fiebre.


Todo esto hace pensar, con mucho, que la causa más probable de la ictericia de nuestro Romeo es, ni más ni menos, que una Hepatitis Aguda Vírica tras un encuentro sexual con su amiga. Podría tratarse de una Hepatitis B o una Hepatitis C. La hepatitis B se transmite mucho más fácilmente por vía sexual que la hepatitis C, lo que lo haría más probable. Pero el periodo de incubación es entre 1 mes o medio año. Lo que hace más probable que se trate de una Hepatitis C que tarda unas semanas desde el contagio hasta que empiezan a desarrollarse los síntomas. Lo que va más en contexto con el esquema temporal de la canción. Sería recomendable, para confirmar y concretar el diagnóstico, un análisis de los marcadores víricos hepáticos.
Tendremos que vigilar a Romeo porque puede desarrollar con las décadas una hepatitis crónica, que termine en una cirrosis y un cáncer hepático. Y a esas alturas, ya no le quedaría creíble aquello de:


Me sube la bilirrubina¡ay! me sube la bilirrubinacuando te miro y no me miras¡ay! cuando te miro y no me miras.
Ya ven, casi dos décadas escuchando una canción sobre una hepatitis aguda vírica por transmisión sexual y seguro que la mayoría ni se lo imaginaba.
bet